Hay una frase muy utilizada: “you get what you pay for” (“obtienes lo que pagas por”) que ciertamente muchas veces tiene razón, por poner un ejemplo, mi bicicleta empezó como una bici de 3500 pesos comprada en Fábricas de Francia, como es de esperarse por dicho precio no tenía los mejores componentes, y cada uno de ello fue reemplazado por uno de mejor calidad al pasar su vida útil, lo primero en irse fueron los frenos, un rin, el otro rin, luego una llanta (todavía no tengo ni idea de cómo se llegó a reventar la llanta, no la cámara, la llanta), etc. etc. etc… hasta el punto en que la bici actual solo conserva un par de reflejantes y una rondanita de metal (la discusión filosófica de si todavía es la misma bicicleta o no la podemos encontrar buscando acerca de la Paradoja de Teseo) y en el proceso me he gastado varias veces el precio original de la bicicleta.
No me estoy quejando, esa bici vale cada centavo que le invertido.
Pero bueno, este post no es para hablar acerca de bicis, mi punto principal es que eso de “you get what you pay for” no siempre aplica, es muchas veces irreal, y el problema es que deja en uno una mentalidad de precio=calidad, la gente empieza a idolatrar el dinero y se aleja de la realidad. Llega uno al extremo de pensar que si algo no tiene un costo adherido, por lo tanto no tiene valor.
“¿Cuánto te cuesta el aire que respiras?” es un argumento que he escuchado al respecto, y era un muy buen argumento hasta que vi en algún reality show de MTV (hace ya algo de tiempo de eso, considerando que hace años que no veo tele más allá de 10 minutos de noticiero en el desayuno porque lo pone mi abuelita) que hay “bares de oxígeno” en el DF donde tú pagas por respirar aire puro, o aire semi-perfumado, considerando como está el “aire gratis” del DF no me impresiona tanto.
Pero en fin, esa mentalidad de que si algo no tiene precio equivale a no tener valor es errónea. Las obras completas de Shakespeare están en dominio público y no creo que por ser gratis valgan menos (antes de que alguien diga qué te cuesta comprar el libro donde las lees, puedes bajarlas gratuitamente del Proyecto Gutenberg.) igual por las historias de Sherlock Holmes (excepto en algunos países), solo por poner dos ejemplos de entre millones.
Que ¿es posible encontrar mucha basura entre las obras gratuitas? Ciertamente, e.g. muchas de las cosas gratuitas que te encuentras por Internet son de muy mala calidad, como por ejemplo los artículos que te encuentras en un blog casi nunca pasan por los procesos de calidad de digamos un periódico pagado, y como cualquier mono con un teclado y una conexión a Internet puede tener su propio blog uno puede encontrarse buscando perlas en un mar de brea.
Pero (claro, tenía que haber un pero) lo que la gente olvida es que muchas cosas pagadas también lo son, me he encontrado libros con mala redacción, errores ortográficos, mala trama, etc. que alguien pagó en su momento por adquirir, me encontrado software de paga que es muy inferior a software gratuito, inclusive con soporte técnico muy inferior. Y así me puedo pasar la tarde listando ejemplos.
Un caso curioso es el de uno de mis autores favoritos de ciencia ficción, Cory Doctorow , regala sus libros por Internet, tu puedes visitar su página y bajar sus libros completos, en el formato que quieras, en varios idiomas distintos, y _a pesar de ello_, varias de sus novelas han llegado al primer lugar en los Best Sellers del New York Times.
Voy a hacer una pequeña pausa, una respiración lenta y profunda antes de repetir lo último que escribí en el párrafo pasado.
El autor de varios Best Sellers del New York Times regala sus libros por Internet, con una licencia que te permite modificarlo y distribuirlo (pero no revenderlo).
Y probablemente, ese ha sido uno de los factores de su éxito. Por poner el ejemplo propio, yo llegué a conocer su trabajo buscando en Internet por eBooks gratuitos para mí (en ese entonces) nuevo eReader, me gustó su trabajo, leí más de sus libros, me gusto aún más, le llegué a comprar a mi hermano en su cumpleaños un par de libros de él, etc.
En palabras de Cory: “[…] my biggest threat as an author isn't piracy, it's obscurity. The majority of ideal readers who fail to buy my book will do so because they never heard of it, not because someone gave them a free electronic copy.” (“mi mayor problema como autor no es la piratería, es la oscuridad. La mayoría de mis lectores potenciales que no llega a comprar mi libro lo hace porque nunca ha oído hablar de él, no porque alguien le dio una copia electrónica gratuita”).
No promuevo la piratería, pero tampoco la condeno. Ya hace mucho tiempo que dejé de bajarme películas, series y otras materiales por Internet y empecé a comprarlos originales, coincide más o menos con el tiempo en que empecé a tener dinero propio para gastarlo, en mis años de pirata (en los que con trabajos juntaba lo suficiente para irme en camión) nunca hubiera comprado ni una pisca de lo que me bajaba, pero con tanto material me formó un criterio de que me gustaba y que no, de que era bueno y que no, sin estar atado por la falacia de los costos perdidos, me forme un criterio en base a lo que veía y actualmente mis compras (que pocas no son) se basan en dicho criterio.
No pienso ahondar en la falacia de los costos perdidos, pero siento que de estar sujeta a ella (e.g. decir “voy a terminar de leer este libro aunque no me haya gustado”) tiene un impacto negativo (“ya no vuelvo a comprar libros en un rato, me van a salir igual que el anterior”).
Creo ya haberlo dicho, estamos en un era muy curiosa para la humanidad, una era donde disfrutamos de las fantasías de los autores de ciencia ficción de hace 50 años, un autor puede publicar su libro y distribuirlo gratuitamente por Internet y llegar a ser Best Seller, una banda puede distribuir su disco por Internet y hacerse suficientes fans para llenar las localidades de sus conciertos.
Es eso, o la cultura global muere por sobredosis de copyright.
Y tu ¿Cuánto cuestas?
Moose out!
Etiquetas: Bicicleta, Copyleft, Copyright, Creative commons